Cada año durante los últimos 34 años en cada septiembre 19 , entro en un proceso de reflexión al recordar a quien fuera mi padre terrenal. Hoy en mi madurez, su muerte me duele menos, y lo recuerdo más como un ejemplo de vida a llevar. Y es la verdad la virtud que pudiera resaltarse en su vida.

Hoy no lloro (tanto) como lo hacía antes al recordarle y extrañarle, y no es que ya no duela. Lo que pasa es,  que es más bien un muy buen recuerdo el saber que su vida fue ejemplo de verdad hasta lo último de su vida; siendo sacrificado en aras de la verdad.

Este año tuve la oportunidad de visitar el newseum en la ciudad de Washington D.C. y por supuesto el lugar dedicado a todos aquellos periodistas caídos en acción en donde mi padre tiene un lugar. Pero esto no fue lo que me causo el mayor impacto. El impacto que causo a mi vida y reafirmo mi conciencia de seguir siempre la verdad como estandarte, fue el hecho de encontrar el nombre e historia de dos periodistas que fueron parte del grupo de alumnos de mi padre que también cayeron por sobre poner la verdad ante la vida.

Esto me llevo a reflexionar si en verdad estamos viviendo una vida que sea digna de imitar, que si somos imitadores de Cristo también estamos siendo ejemplo a seguir. Los que somos padres sabemos que la mejor forma de enseñar es el ejemplo. Estamos llevando vidas que sean dignas de imitar?? O simplemente vamos por el mundo llamándonos Cristianos, sin dejar ningún reflejo de ello. Estamos buscando nuestra libertad a través de la verdad?

“y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” Juan 8:32