Existen en la vida aquellos que creyendo entender o comprender todo, piensan que han adquirido o pueden adquirir los más altos grados de conocimiento. En palabras más claras, hay quienes creen que por poseer inteligencia, pueden llamarse a ellos mismos sabios o poseedores de la sabiduría. Y que esto les da el poder para pisotear las opiniones de muchos y les da la falsa creencia de que ellos no fallaran nunca en sus juicios.

Hay personas que llegan a ser muy inteligentes y a tener un muy alto grado de conocimiento, se pasan o se han pasado toda su vida dedicados al estudio de las artes, las humanidades  y de las ciencias. Pero la mayoría, aun aquellos cuya especialidad son los estudios teológicos, pasan por alto un detalle muy pequeño pero valioso que aparece en nuestro “manual de referencia”: La biblia.

Se les olvida que:

“ El principio de la sabiduría es el temor del Señor;
buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos.
¡Su alabanza permanece para siempre!” Salmo 111:10

Dicen los que conocen que se considera sabio a aquel que sabe qué hacer, como hacerlo, cuando hacerlo y por qué hacerlo. Por eso mismo es que muchos creen que por ser inteligentes o que solo con obtener el conocimiento pleno de las cosas, se convertirán en sabios y empiezan a hacer mal uso de su falsa sabiduría que termina por convertirse en vanagloria. Pero es muy claro el apóstol pablo cuando nos habla de ella, de la sapiencia:

 “Que nadie se engañe. Si alguno de ustedes se cree sabio según las normas de esta época, hágase ignorante para así llegar a ser sabio.19 Porque a los ojos de Dios la sabiduría de este mundo es locura. Como está escrito: «Él atrapa a los sabios en su propia astucia»; 20 y también dice: «El Señor conoce los pensamientos de los sabios y sabe que son absurdos.» 21 Por lo tanto, ¡que nadie base su orgullo en el hombre! Al fin y al cabo, todo es de ustedes, 22 ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el universo, o la vida, o la muerte, o lo presente o lo por venir; todo es de ustedes, 23 y ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios” 1 Corintios 3:18-23.

Qué triste es ver seres muy inteligentes que van por la vida creyéndose sabios, y terminan viéndose vencidos por su falso orgullo que finalmente los conduce a el decaimiento personal.

Y no tomemos por mal a la sabiduría, ni ser poseedores de la inteligencia. La biblia misma nos llama a adquirir sabiduría, instrucción e inteligencia , pero esto no nos debe llevar a creer que podemos ser poseedores del conocimiento del bien y del mal, o como dicen algunos, a creer que estamos por encima del bien y del mal.

Aun el mismo diablo (el tentador) sabía que solo Dios es el único que puede poseer este conocimiento (Génesis 3:5) y fue parte de su gran engaño para con la mujer (Eva). Y es que “para poder manejar el conocimiento del bien y del mal uno debe poseer:

  1. La habilidad de comprender totalmente todas las opciones y contingencias (omnisciencias) posibles;
  2. La rectitud y la sabiduría para escoger el camino correcto; y
  3. El poder para hacer que la realidad coincida con el camino correcto (omnipotencia).

En otras palabras, sólo Dios puede manejar ese conocimiento.

Lo que esto quiere decir es que no es quien confía en el Señor el que debe considerarse irracional, sino , quien se apoya en su propio entendimiento. Es insensato confiar en ese conocimiento lamentablemente limitado cuando uno puede confiar en el conocimiento ilimitado de Dios”.

Por eso, debemos confiar primeramente en El Señor con todo nuestro corazón, no dejar de lado nuestro intelecto, somos llamados a adquirir la inteligencia que es preferible a la plata. Pero, no podemos dar rienda suelta a nuestro Ego y creer que podemos apoyarnos en nuestro propio entendimiento. Debemos apoyar nuestro entendimiento en el intelecto de Dios mismo. Solo a El sea la honra y la gloria por todos los siglos.